Neurosexismo: ¿qué es?

Hace unos días leímos un artículo en Sinc titulado Mujeres y hombres… y sus cerebros, en que comentan un paper publicado en PNAS. En este estudio llevan a cabo resonancias cerebrales y análisis de personalidad y conducta de cientos de personas, hombres y mujeres. Al contrastar los resultados de ambos sexos, concluyen que no hay diferencias significativas entre los cerebros como para definir un cerebro masculino y otro femenino.

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Dibujo de un cebero. Imagen tomada de iberestudios.com

Es cierto que hay regiones cerebrales diferentes según el sexo. Es el caso del área preóptica medial (más desarrollada en machos) y el núcleo ventromedial hipotalámico (más desarrollado en hembras), a los que llamaremos APM y NVH para seguir mejor el discurso.  APM se desarrolla en machos a los 4 años de edad debido a la testosterona producida por el propio organismo. En hembras esto no ocurre, ya que al no producir testosterona no se desarrolla esta área, en cambio sí se desarrolla el NVH por respuesta a las hormonas estrogénicas que producen.

No obstante, estas regiones cerebrales son muy pequeñas, y no son suficientes para diferenciar las capacidades cerebrales según el sexo. Aún y así hay quienes se empeñan en buscar estructuras diferenciales para otorgar a los hombres ciertas capacidades matemáticas y espaciales y a las mujeres intuitivas y lingüísticas. Esto es el neurosexismo, y hay varios ejemplos.

El más destacado es uno de 2013, en que la misma Science publicó un artículo que se valoró como el más neurosexista de año, precisamente al querer distinguir las capacidades humanas según sexos, pero no tuvieron en cuenta que podrían deberse al tamaño cerebral. Se ha visto que los hombre tienen el cerebro más grande (de media), aunque también es cierto que ellos son más grandes (de media)…

También influye el factor social en estos estudios: ¿hasta qué punto se puede evaluar la facilidad para realizar ciertas tareas si se ha inculcado a uno u otro sexo que tienen que actuar de forma diferente? ¿No será, quizás, el propio prejuicio social y sexista el que refuerza estos resultados? La verdad es que es muy difícil llevar a cabo esta clase de estudios sin factores que los alteren.

Suponemos que lo más peligroso de estos estudios es que pueden justificar que los hombres y las mujeres se dediquen a cosas diferentes, como asignar los trabajos técnicos a hombre y los sociales a mujeres. Este argumento ya se usó largo y tendido durante el siglo XIX en Europa para jerarquizas las “razas” y esclavizar a los africanos, aduciendo diferencias significativas entre los cerebros de etnia negra y caucásica y, por ende, la superioridad moral e intelectual de esta última. Estos estudios de craneotomía fueron recuperados en el siglo XX por Hitler como base de su antisemitismo.  No hay, evidentemente, ninguna evidencia científica que avale estas atrocidades.

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