La oxitocina: entre el amor y el odio

La oxitocina es una hormona neurohipofisiaria que se sintetiza en las neuronas del hipotálamo. Está formada por nueves aminoácidos (nonapéptido, al igual que la vasopresina) y se libera a la neurohipofísis a través de los axones de las neuronas hipotalámicas. En 1955 Du Vigneaud recibió el Premio Nobel de Química por la descripción de la síntesis de la oxitocina y la vasopresina.

oxytocin_with_labels
Estructura molecular de la oxitocina. Wikipedia

Su secuencia está muy conservada entre los animales y su desarrollo es muy antiguo, lo que indica que tiene un papel fundamental en el metabolismo. En humanos se la ha relacionado con la formación de vínculos humanos: se libera en el parto y interviene en las contracciones uterinas y la lactancia.

Además, se ha descrito su relación con la respuesta sexual humana: sus niveles se incrementan durante la estimulación y el orgasmo. Es por esto que se ha descrito comúnmente como la hormona del amor, aunque su relación con el sexo no está totalmente clara.

Sin embargo, un estudio reciente parece indicar que no sólo está relacionada con el “amor”, sino también con el odio. Un grupo del Departamento de Primatología del Instituto Max PLanck de Lepzig (Alemania) ha estudiado el papel de la oxitocina en los conflictos entre grupos de chimpancés. Han observado que en grupos salvajes los niveles de oxitocina aumentan cuando entran en conflicto con grupos rivales.

En 2010 en Science se publicó un estudio en el que se evaluaba el papel de la oxitocina en el desarrollo del altruismo en humanos. En este estudio se administra oxitocina o placebo a distintos grupos de hombres y se les hace tomar decisiones con repercusiones económicas individuales, sobre su grupo y los grupos “rivales”. Concluyen que la oxitocina promueve el altruismo parroquial, que implica sacrificio personal en beneficio del grupo, y comportamientos defensivos sobre los grupos rivales. Es decir, fomenta la formación de grupos sociales.

El País ha titulado esta noticia como Los chimpancés en ‘guerra’ producen la hormona que activa la xenofobia. Nos parece arriesgado y sensacionalista reducir el complejo papel de la oxitocina (que aún tiene que estudiarse mejor) sobre la formación de grupos sociales a simple “xenofobia”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s